El Congreso del Futuro y sus implicancias en la Ciencia y la Tecnología

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(Futuro Renovable – por Guido Asencio Gallardo – Académico Universidad de Los Lagos) Para hablar del Congreso del Futuro (CF), comenzaré por reflexionar acerca del presente, parafraseando a Humberto Maturana (2013), quien planteó en la segunda versión del evento, la necesidad de analizar el “presente cambiante continuo”, dando a entender que el futuro no existe y que- por lo tanto- para proyectarse, es imprescindible conocer el presente de nuestro vivir cotidiano, preguntándonos primero ¿cómo estamos como seres humanos que nos interesa buscar respuestas de lo que sucederá?.
Este evento académico nació el año 2011, impulsado por parlamentarios integrantes de la Comisión Desafíos del Futuro, quienes manifestaron su interés por abordar temáticas científicas, con el afán de incentivar la reflexión a la ciudadanía, por medio de la interacción de ideas entre chilenos y científicos mundiales de diferentes áreas del conocimiento.

En sus comienzos, el Congreso solamente se dictaba en Santiago, dejando una contradicción inicial, debido a que entre muchos de los temas que trataba, se encuentra la descentralización, sin embargo, no la practicaba. Recién en su quinta edición del año 2016, se extendió el evento hacia otros lugares del país, aunando esfuerzos de patrocinio y colaboración con instituciones tanto públicas como privadas, a través de centros de estudios, universidades, municipios y el propio Gobierno, cumpliendo de esta manera, con la finalidad de expandir el conocimiento a varias ciudades.

Hoy el CF, afortunadamente ha llegado a diferentes partes del territorio, constituyendo un decisivo avance hacia la descentralización del conocimiento, demostrando su calidad y trayectoria, con la puesta en escena de expositores de renombre internacional, convirtiéndose en un espacio válido para mostrar ideas y tendencias mundiales de distintas disciplinas, que convergen en la necesidad de incentivar la innovación y el emprendimiento, desde una perspectiva global a una local y viceversa, presentando proyectos e iniciativas que han sido aplicadas en diferentes lugares del planeta, donde lo más motivante, es que pueden ser perfectamente abordadas, tomando como referencia realidades locales.

Conocer tendencias innovadoras, dan la oportunidad de reflexionar acerca de lo que se está haciendo hoy para mejorar técnicas, procedimientos y tecnologías, que sirven de vehículo para tomar los diferentes caminos que pueden pavimentar las condiciones de la sostenibilidad del planeta, pero más importante aún, es pensar que existe un entorno continuo cambiante que hay que entender, buscando lo que se esconde en las sombras, donde los bosques cada vez más se densifican.

Las ideas planteadas en este tipo de eventos, tienen como objetivo, más que poner evidencia hallazgos reales de proyectos aplicables a la vida real, colocar en la palestra las implicancias sociales, políticas, económicas y educativas que ayudan a descubrir otros escenarios posibles, liderados por seres humanos de carne y hueso, que no solamente tratan, sino que cambian el mundo.

Uno de los tópicos más recurrentes abordado en este Congreso, dice relación con las distintas aplicaciones de la innovación y emprendimiento en materia de sostenibilidad, lo cual deja entrever la actual preocupación que representa para científicos estas temáticas, quienes evidencian con datos empíricos, la necesidad de presentar alternativas para mejorar las condiciones medioambientales en todo el mundo.

A pocos debiera sorprender escuchar hablar de fenómenos que en los últimos años se han puesto de moda, tales como: calentamiento global, cambio climático, contaminación, etc. No obstante, la trascendencia radica en adoptar una postura responsable frente a sus consecuencias, generando conocimiento destinado a combatir su proliferación, con soluciones más prácticas que teóricas, por eso, resulta tan importante tomar nota sobre ellas, y poner en acción la capacidad de absorber esas ideas, asimilando y aplicando, tanto en el sector privado, como en el público, el cual tiene una responsabilidad aún mayor, debido a que a través de sus instituciones, por antonomasia es el encargado de llevar a cabo las políticas públicas. En este contexto, resulta imprescindible tomar conciencia de la capacidad de aprehender lo abordado elocuentemente por los expositores.

Coincidentemente, por estos días, el Gobierno de Chile ha encargado a una Comisión Asesora, evaluar y condicionar el establecimiento del Ministerio de Ciencia y Tecnología, lo que constituye una excelente noticia, desde el punto de vista de la aplicación del conocimiento, que muchas veces está disponible en las comunidades científicas, pero que pocas son aplicadas a la vida real, encapsulando esos saberes en centros de pensamiento, universidades y otros. En este caso, el rol que debiera cumplir este Ministerio, podría estar orientado justamente a facilitar y orientar la comunicación del conocimiento, a través de la coordinación del propio Estado.

Los desafíos pendientes en materia de innovación y emprendimiento, deben llevar una dirección multidireccional, que ayude a diversificar la formas de contemplar bienes y servicios, para evitar la dependencia de los escasos recursos naturales, que sabemos hoy en día, que no tienen la capacidad de regenerarse, ejemplo de ello es el agua, puesto que hasta hace unos años atrás era un bien relativamente renovable, pero en la actualidad, tenemos serios problemas, relacionados, tanto por el uso irresponsable de las personas, como por el usufructo desmedido de empresas, que la ven como un bien de consumo y no como un recurso que es esencial para la vida.

Resulta interesante entender que a nivel local, los eventos de este tipo llaman a tomar conciencia real, de que tenemos el deber moral de realizar acciones para cuidar nuestro entorno, para garantizar una vida más amable a las actuales y futuras generaciones. Comprender que, como ciudadanos de un país apaleamos a la obtención de derechos y deberes, pero más aún siendo “habitantes planetarios” como diría Edgar Moran, tenemos mayores retos, donde la ciencia nos puede ayudar aportando con el conocimiento, pero por si sola no cambia nada si no es comunicada a quienes deben aplicarla.

En esta vorágine de nuevos entenderes, es preciso dilucidar que existen paradigmas que deben ser reformulados constantemente, para adaptarse a las contingencias de la evolución de la vida. En esto, es preciso señalar que, pasar de la concepción de un país subdesarrollado a uno desarrollado, debe tener una finalidad más profunda, que el mero hecho de pertenecer a un grupo selecto, que busca mayor crecimiento económico, basado fundamentalmente en la crematística (hacerse más ricos), es decir, comprender que esto representa solamente una parte del paisaje de lo que se entiende por desarrollo, pero en ningún caso la imagen completa, pues para alcanzarlo es imprescindible abordar otros aspectos que conciernen a todos los seres vivientes, incluido el entorno ecológico.

Parafraseando a José Luis Sampedro se debe pasar de la innovación a la conservación, de la competitividad a la colaboración, de la ambición a la ética, lo cual resguarda más que el derecho de vivir “el deber de vivir”, en un mundo finito, donde la existe abundante técnica, pero carecemos de sabiduría.

En definitiva, la contribución del CF constituye en sí mismo una forma de democratizar y descentralizar los saberes necesarios, para una mejor convivencia, donde ciertamente no es la panacea que soluciona todas las problemáticas actuales, pero deja lugar a la reflexión acerca de irrupciones que se pueden contemplar, tomando como referencia el hecho de que la ciencia como compañera de la evolución, debe tener elementos que lo guíen para favorecer la preservación de la vida en todo su esplendor, por tal motivo, es fundamental que exista una institucionalidad, capaz de coordinar esfuerzos en pos de la contemplación explicita del conocimiento, como es el anuncio del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

por Guido Asencio Gallardo – Académico Universidad de Los Lagos – Doctorando en Administración de Empresas|Publicado 27 enero 2017 | Futuro Renovable

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