Aysén y la decisión de su formato de desarrollo

Nadie puede quedar indiferente cuando nos enteramos que un estudio gubernamental demostró que Aysén es una de las cuatro regiones con menos desarrollo de Chile (por Andrés Gillmore).

Si a eso le sumamos que el GORE de Aysén fue considerado en el 2015 como la peor gestión regional a nivel nacional, es indudable que el tema del desarrollo regional se está complicando y se debe rectificar lo antes posible, si queremos un Aysén sustentable y con proyección de futuro.

Esta realidad ha expuesto un tema de vital importancia para la región, dando cuenta la falta de claridad en el fundamento estratégico de desarrollo con la que contamos en la actualidad. Pocos entienden que la región esta viviendo una fase de transición de trascendencia histórica, que marcará un antes y un después al finalizar este gobierno, ante la decisión de cuál será definitivamente el formato de desarrollo. No es descabellado pensar, que los mismos intereses desde fuera de la región, utilicen este tipo de información para sacar dividendos políticos, sobre todo cuando el mensajero de esta lamentable noticia es el diputado UDI, David Sandoval Plaza, que es uno de los parlamentarios que representan los intereses de las transnacionales en Aysén, que quieren a toda costa industrializar la región, sin importar las consecuencias que esta disposición acarreará a las comunidades y al medioambiente regional.

Necesitamos mejorar los procesos de las decisiones estratégicas de desarrollo al nivel macro estructural y en base a ello obtener objetivos claros de lo que queremos, cómo lo queremos, donde lo queremos, que tenga como base de sustentación la preservación del plus ambiental y la calidad escénica que caracteriza a Aysén. Lo que no puede ocurrir bajo ningún punto de vista, es que los intereses creados, utilicen esta deplorable información para justificar la intervención de nuestros ríos, subsuelo y del litoral regional, aduciendo que es la única forma en la que podemos mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades y obtener desarrollo.

Existen dos caminos hacia el desarrollo en Aysén y debemos tener claridad en los conceptos, su significancia y sus consecuencias futuras en las dos vías, que son totalmente contrarias, entendiéndose que una vez tomada la decisión no habrá vuelta atrás y tendremos que convivir con su realidad para siempre, traspasando a las nuevas generaciones la decisión.

Por un lado está la postura del gobierno, las transnacionales y los partidos políticos tradicionales, que quieren estrujar a como de lugar los ríos con represas de muros de contención y embalses para producir energía y venderla a Argentina; continuar interviniendo el mar con una ley de pesca que lo depreda y permite que las salmoneras contaminen el litoral con malos manejos ambientales; y que el subsuelo regional pueda ser intervenido, sin respetar las normas medioambientales, sin importarles las consecuencias negativas que producen en las comunidades aledañas a los proyectos.

Por otro lado tenemos lo que se reconoce como el modelo de región sustentable para todos y no solo para algunos, a través de actividades productivas dentro del formato cultural que tenemos: ganadería, agricultura, fruticultura orgánica y el turismo de intereses especiales, sustentado por la calidad escénica y ambiental del territorio, de acuerdo con los fundamentos culturales e históricos que heredamos de los pioneros, permitiéndonos una proyección de futuro y un mejoramiento ostensible de la calidad de vida y por sobre todas las cosas, que ese desarrollo sea para los ayseninos y no para los intereses foráneos, que nada aportan y que solo quieren enriquecerse a costillas de la destrucción de Aysén; que de llevarse a cabo, en treinta años a lo sumo si los dejamos hacer, tendrán a la región convertida en un cuesco, sin ningún valor y un territorio violentado totalmente en su formato productivo, destruyendo el plus ambiental que lo caracteriza y su denominación de origen y con la tristeza imperdonable de no haber comprendido la verdadera significancia de la región y su proyección de futuro.

En este sentido somos una región desbalanceada ante los fuertes intereses foráneos, que luchan desesperadamente por apropiarse de los recursos naturales y desde hace años vienen destruyendo la proyección regional y la convivencia interna de nuestra sociedad para lograr esos objetivos, obligándonos como región a tener que convivir con la perspectiva de pasar grandes zozobras.

No podemos correr el riesgo bajo ningún punto de vista, que a pesar de todo el discurso de participación ciudadana con que los diferentes gobiernos nos han embolinado la perdiz durante décadas, perdamos la batalla ante las transnacionales y que la región quede a disposición de ellas, simplemente porque no hemos conseguido entender la trascendencia vital en la forma de estructurar el sustento regional y la forma de defender los intereses de la región, sencillamente porque no tenemos una representación parlamentaria que nos defienda sin mirar atrás.

La falta de una representación fidedigna de los intereses regionales, ha permitido que no tengamos cómo debería ser, un Plan de Desarrollo Regional Territorial, que defienda estructuralmente la territorialidad regional y que los intereses del gobierno central en conjunto con los intereses creados de las transnacionales, tengan normas claras de lo que se puede o no hacer en la región y no puedan pujar por un formato de desarrollo que no represente la forma aysenina del hacer.

Los sistemas eficientes y ordenados de cualquier administración regional que se precie, debería tener la capacidad de entender el orden natural de la territorialidad y del sentido común con que se debe actuar en la toma de decisiones del formato de desarrollo; entendiendo las diferenciaciones propias de la gran diversidad cultural regional, sus ventajas comparativas y las potencialidades productivas que poseemos, para que las disposiciones estén de acuerdo con la identidad cultural, histórica y territorial de la región como un todo.

Perfil del autor. Andrés Gillmore, es sociólogo de la Universidad Nacional de Brasilia UNB en Brasil; es empresario turístico y consultor en proyectos de desarrollo sustentable relacionados con Aysén.

Por Andrés Gillmore – columnista FR | Publicado 29 Marzo 2016 | Futuro Renovable