Valparaíso y su Patrimonio de buenas intenciones

(Columna Futuro Renovable)  La Región de Valparaíso ha adquirido dos compromisos con la humanidad: el primero de ellos es preservar y proteger el valor excepcional de la ciudad puerto, producto del cual se le otorgó la denominación de Patrimonio Cultural de la Humanidad. El segundo compromiso es generar un plan de manejo y un plan de ejecución para la Reserva de la Biósfera La Campana-Peñuelas. Ambas iniciativas provienen del esfuerzo e interés estratégico de nuestro país, y del amparo y reconocimiento internacional de Unesco.

Según lo que plantea este organismo respecto a las Reservas de la Biósfera, el objetivo de éstas es conseguir que se conviertan en las principales áreas dedicadas al desarrollo sostenible del siglo XXI, consolidándose como valiosas herramientas para la investigación científica, para usuarios de los recursos naturales, planificadores y legisladores encargados de formular políticas, etc., de manera de enriquecer la pluralidad de conocimientos y experiencias en torno a la conservación de la diversidad biológica y el desarrollo económico.

“ De esta forma se entiende que los esfuerzos del Estado en su conjunto deben apuntar a desarrollar modelos para la sostenibilidad, para que las Reservas de la Biósfera sirvan como “lugares de aprendizaje”, donde el trabajo mancomunado de distintas organizaciones incluya los principios del desarrollo sostenible en prácticas locales adecuadas. Por lo tanto, esta es la tarea que debe fomentar, regular y promover el Estado de Chile.

A lo anterior se suma que nuestro territorio es altamente heterogéneo en sus condiciones ambientales, donde la evolución de su diversidad biológica ha provocado una gran riqueza de ambientes marinos, costeros, terrestres e insulares, en los cuales se han desarrollado un conjunto de especies animales y comunidades de plantas, hongos y bacterias, aportando al endemismo que nos caracteriza. Esto quiere decir que la tarea que tenemos por delante nos abre un horizonte insospechado de posibilidades.

Por esta razón, el desafío del autodenominado jaguar latinoamericano no está sólo en la confección de un buen expediente que resalte los valores ambientales del territorio, sino también en el manejo que se comprometa a realizar de los activos ambientales, donde la satisfacción de las necesidades socio económicas, la diversidad cultural y de un medio ambiente sano, aseguren a las generaciones futuras un valor de capital natural igual al valor de dichos activos por nosotros heredados.

“ En la esfera local, la región de Valparaíso cuenta con este potencial, es decir, el ecosistema mediterráneo permite a este territorio entrar en la vía del desarrollo sostenible. Sin embargo, proyectos como el “Plan de Expansión Chile LT 2×500 kV cardones-Polpaico” truncan esta posibilidad, dada la forma en que se está evaluando; a través de un estudio impreciso, ambiguo, lleno de omisiones y que no se hace cargo de los impactos que generará, lo que provocará una imborrable fragmentación, y un inevitable aumento del valor de los activos ambientales, los cuales deberán ser asumidos por los habitantes de la zona, sus genuinos dueños.

Cabe entonces preguntarse: ¿tan grande es la modorra intelectual del Estado de Chile, que no puede generar modelos enmarcados en el desarrollo sostenible? o ¿tan dependiente es el Estado chileno de la inversión del mundo privado, que resulta improcedente exigirles que se hagan cargo de los pasivos ambientales que ellos generan?
Las respuestas a estas interrogantes terminarán demostrando inequívocamente que la vía al desarrollo sostenible sigue siendo un horizonte aún lejano.

Perfil del Autor Salvador Donghi Rojas es biólogo titulado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, con estudios de postgrado en Estados Unidos y en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Consultor ambiental, últimamente ha liderado causas como la oposición a la Termoeléctrica de Concón, el Mall Barón, la defensa del Santuario de la Naturaleza de Tunquén y actualmente la asesoría medioambiental a las comunidades de Limache.

por Salvador Donghi – Columnista FR| Publicadoviernes 12 diciembre 2014 | Futuro Renovable