Educación Ambiental la bases de Sustentación del Cambio Social

Andrés Gillmore IMG nuevochile
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(Columna Futuro Renovable) No hay duda que el tema ambiental se esta haciendo cada día más definible en el mundo regional, adquiriendo relevancia en la manera de como percibimos el hacer. Esta realidad nos ha permitido tomar conciencia ante el tema, generando un cambio radical en la forma en como nos relacionamos como sociedad regional entre nosotros mismos y con el mundo afuera que determina nuestra realidad.

Las grandes batallas que se han dado en regiones ante la intervención territorial por Mega proyectos energéticos, han clarificado rotundamente que si no tenemos la capacidad de mejorar la evaluación de los proyectos y las formas en como se esta interviniendo el medio ambiente regional, inefablemente acarreara la destrucción de las comunidades regionales y su proyección de desarrollo.

Los procesos de producción deben tener la capacidad de tomar en cuenta la variable ambiental y de como esta se relaciona socialmente, si en verdad queremos tener regiones viables y sustentables. El cambio climático, las emisiones de CO2, una matriz energética que se sustenta en diésel, carbón, gas y represas con muros de contención y embalses, afectan invariablemente la territorialidad y la calidad de vida del mundo regional, soportando una intervención desmedida y fuera de todo contexto, desarrollándose el concepto de zonas de sacrificio que en el mundo de hoy es inaceptable.

Aunque falta mucho para que entendamos el problema a cabalidad y logremos crear conciencia ante el tema ambiental; lo positivo es que a pesar de todo algo hemos avanzado en el último tiempo. La información que teníamos hasta hace unos pocos años, cuando el tema no era considerado y menos debatido ha mejorado sustancialmente y el mundo regional ha entendido la complejidad que reviste el tema y que es uno de los puntos fundamentales que debemos considerar a la hora de pautear el desarrollo regional.

Una de las primicias básicas que debemos fomentar es tener mejores estrategias de control en las mismas regiones, que respeten el entorno, la bio diversidad y las comunidades que viven cerca de los emplazamientos pretendidos. Haciéndose necesario entregarle a la población una adecuada educación ambiental desde los mismos inicios de la vida educacional, que vaya introduciendo en las comunidades los conceptos básicos, aclarando los presupuestos en forma correlativa. La posibilidad de contar con más y mejor información, ha permitido que las comunidades sean más participativas y exigentes hacia su realidad con la capacidad de exigir sus derechos. No sacamos nada con tener leyes y crear diversos protocolos de fiscalización, si no creamos conciencia en las generaciones futuras ante el tema, que permitan el mejoramiento de la realidad ambiental con sustentabilidad y con proyección de desarrollo.

La fundamentación que debe tener el proceso educativo ambiental, pasa necesariamente por desarrollar el concepto de crear una sociedad más justa, equitativa y sustentable. El proceso educativo ambiental permite marcar esa diferencia y bajo este sustento generar estrategias que perduren en el tiempo, posibilitando el cambio social y de consciencia a nivel cultural, que es lo que necesitamos para que la sociedad sepa valorar la necesidad de un medio ambiente limpio para el desarrollo de las comunidades.

El efecto invernadero, el agujero de la capa de ozono, la desertización del norte, la escasez del agua para uso domiciliario en muchas comunidades. El agotamiento de los recursos naturales, la pobreza, el injusto reparto de la riqueza y la desigualdad de las relaciones entre los gobiernos y las regiones, son parte de un problema nacional que ha adquirido gran envergadura, haciendo inviable la vida de muchas comunidades ante la intervención desmedida del medio ambiente y sin ningún respeto por la vida humana.

La percepción social en el mundo regional, es que enfrentamos realidades incomprensibles bajo el prisma actual, que con el tiempo se han hecho inmanejables y de muy difícil solución, si no se tienen parámetros objetivos a la hora evaluar y desarrollar, produciendo en muchos segmentos de la población desconcierto, creando altos grados de insatisfacción peligrosos para el balance equitativo que debe tener una sociedad moderna, democrática y participativa como dice ser.

Resolver los problemas ambientales implica la ineludible necesidad de cambiar muchas de las acciones que hasta muy poco parecían normales y que han regido nuestras vidas desde siempre, modificando la actividad individual y sobre todo proyectando paradigmas colectivos a través de la educación ambiental, obteniendo así una mejor calidad de vida y una mejor proyección de desarrollo. La educación ambiental como corresponde le entregaría una perspectiva más humana al modelo de desarrollo desde el mismo formato cultural, con conceptos y actitudes que indudablemente permitirían un mejor control de nuestra realidad.

Es difícil cuadrar la educación ambiental dentro de una definición ante la diversidad de los planteamientos y las externalidades territoriales que sufren las comunidades rurales, ante las prácticas concretas que se pueden realizar; pero es indudable que la más importante es tener conciencia de la problemática y como se relaciona en nuestra realidad y define nuestra proyección. La educación ambiental es un proceso permanente de generación de conocimiento, con valores y destrezas surgidos de la experiencia propia por conseguir la determinación social para actuar individual y colectivamente.

El reto que propone la educación ambiental, esta fundamentalmente en lograr que la sociedad se relacione con su entorno en forma sana y constructiva, luchando por una sociedad más justa, equitativa y sostenible, garantizando la conservación del soporte físico y biológico que debe de tener toda comunidad. El medio ambiental no solo tiene relación con el entorno, también se relaciona cultural y socialmente con los habitantes, que por los malos manejos ambientales han visto truncado sus capacidades, produciendo altos grados de insatisfacción.

La educación ambiental comunitaria no debe desligarse del ambiente en el que esta inserto; el aprendizaje es un proceso permanente de construcción diaria del conocimiento, en relación directa con el medio social, natural y cultural, permitiendo que cada comunidad tenga la posibilidad de aprender y enseñar los contextos desde su propia realidad: hogar, escuela, trabajo y comunidad, entregando coherencia a los mensajes educativos, mejorando la comprensión de la realidad y las diversas interacciones entre la sociedad y el medio ambiente, con procesos ecológicos, económicos y sociales, analizando los modelos de desarrollo y como se relacionan en la gestión con una perspectiva más social y cultural.

El ambientalismo educativo debe tener la capacidad de crear las condiciones, para lograr un compromiso ciudadano por el cambio social, generando valores, actitudes y las habilidades que debe tener toda comunidad, urbana y rural para obtener su propia sustentabilidad; permitiendo que individuos, organizaciones y comunidades, formen criterios de relación autónomos y participativos sobre su propio entorno, desempeñando un papel más constructivo a través de la interactuación ambiental.

En el pasado se creía que los problemas ambientales eran independientes y desconectados del resto de las realidades territoriales, pero a decir verdad esto no es así. El estudio de las diferentes variables ha constatado la vulnerabilidad y la interdependencia de los diferentes problemas ambientales tienen entre si. Creando una correlación de un todo continuado ante lo económico, político, cultural, legal y ético, entre lo local y lo global entre las regiones y los ciudadanos.

La educación ambiental debe tener la capacidad de alcanzar todos los sectores de la sociedad y crear una verdadera fundamentación comunitaria ciudadana ante el problema y en aquellos que tienen la responsabilidad de la toma de decisiones: administraciones, legisladores, empresas, educadores, medios de comunicación, escuelas, universidades; creando referencias éticas y morales con respeto por el entorno total, con acciones cotidianas que ayuden por sobre todas las cosas a superar la falsa impresión provocada por la información catastrófica de los medios, que nada es posible, que es muy tarde para cualquier arreglo posible. Cuando en verdad nada es imposible y todo se puede, si tenemos un proceso de aprendizaje continuado en contextos diversos, sobre cualquier aspecto de la vida ante la variable ambiental.

Perfil del autor. Andrés Gillmore, es sociólogo de la Universidad Nacional de Brasilia UNB en Brasil; es empresario turístico y consultor en proyectos de desarrollo sustentable relacionados con Aysén.

Por Andrés Gillmore|Publicado jueves 20 noviembre 2014 | Futuro Renovable