Ana Stipicic “Contradicciones que Enferman”

Ana Stipicic
Ana Stipicic

(Columna Futuro Renovable) A fines del mes de octubre del 2014, se realizó en Santiago de Chile, el Congreso Latinoamericano de Ecología Política, que posibilitó la difusión de diversos conocimientos e informaciones en distintas materias que hoy nos afectan y se prevé en la región, con los conflictos socio ambientales y los temas de fondo (reglas del juego), que han posibilitado que estos se den cada vez con más fuerza. Como agrupación ciudadana Alerta Isla Riesco, organización que desde hace casi 5 años trabaja por defender el patrimonio natural, cultural y productivo de Isla Riesco, Magallanes, de la megaminería a cielo abierto de carbón, de 5 minas, la primera de ellas Mina Invierno ya aprobada y funcionando desde el 2011, que pretende explotar 73 millones de toneladas de carbón sub-bituminoso B y C, siendo la mina de carbón más grande de Chile, propiedad de Copec y Ultramar, nos propusimos analizar un área específica de este tema, la cual denominamos “Discursos y realidad estado-empresas en conflictos socio-ambientales ¿contradicciones o refuerzo muto?”

Nuestro propósito era constituirnos como fuente de generación de conocimiento y la discusión de los mismos, entendiendo que el conocimiento se construye a través del lenguaje, de modo de captar una realidad posible (Maturana), es decir, no pretendimos describir la realidad, si no parte de ella, la realidad que nosotros hemos visto y vivido.

Al mismo tiempo, también entendemos que el lenguaje ya no sólo nos entrega una descripción de la realidad, “lenguaje afirmativo”, sino que también nos permite generar y crear nuevas realidades “lenguaje acción”, lo que a su vez nos permite transformar el mundo, que es por lo tanto, lo que pretendemos hacer y estamos haciendo en estos momentos.

Parte del interés de la mesa, fue pues analizar lo comunicado, lo dicho para entender las creencias de base que sostienen lo dicho. Como así, lo hecho, para ver la coherencia entre lo pensado-creído, lo dicho y lo hecho.

Como psicóloga, no pude dejar de referirme al introducir a los diversos profesionales que analizarían el tema en cuestión, el concepto de disonancia cognitiva (Festinger) que busca explicar la tensión interna que vive un sujeto al haber desarmonía entre sus sistemas de creencias, emociones y comportamiento, que ineludiblemente busca ser aliviada acercándose a la coherencia. Sin embargo, esto se da en el curso natural que persigue un sujeto sano-normal al darse cuenta de las contradicciones que le subyacen, entonces la pregunta sería: cómo se comporta una asociación de sujetos, una empresa que idea un negocio, declara cierto mensaje-contenido del mismo y genera una acción que la niega? como enfrentaría la incoherencia? la tensión? la vive? o genera un ambiente propicio en donde las contradicciones son parte de, y de alguna manera son “avaladas” como un actuar común que finalmente compromete y confunde, distorsionando la buena fe? Hay un alma organizacional y/o estatal que sufre ante su esencial contradicción?

Ante la posible ausencia de alma, de esta conciencia colectiva de por ejemplo el Estado y la Empresa Privada, aparece el necesario escrutinio público de cada uno de nosotros como sociedad civil (como el espejo del alma o alter ego, siempre necesario), que busca la coherencia y que cada día está más alerta ante el Ser-Decir-Hacer. Es así como la última encuesta ICSO (2013) muestra la profunda crisis de confianza de la comunidad hacia las instituciones públicas y privadas.

Ante esta percepción que ha ido in-crescendo en la sociedad, aparece el concepto de credibilidad, que hace alusión a si creemos o no algo de lo que no hemos sido testigos directos, es un juicio de valor que hacemos basados en componentes subjetivos y objetivos del asunto u objeto en cuestión. Por otro lado, surge el concepto de confianza, que significa Con-Fe, en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. Es decir, la confianza se vería más o menos reforzada en función de las acciones generadas.

Al reflexionar sobre este tema, se hace necesario mencionar el origen de muchos de nuestros desafíos actuales como sociedad, y que tiene relación con grandes cuestionamientos en donde la credibilidad y la confianza tienen un rol preponderante: Qué esperamos del rol Estado y de las Empresas, como actores sociales relevantes?

Hoy somos testigos de la crisis actual del sistema capitalista (Friedman). Incluso Porter y Freeman iconos de este pensamiento, se han repensado y avanzado. Por su lado, el nuevo paradigma empresarial, intenta tomar palco ante la evidente demanda de su rol, moviéndose entre la Filantropía y Greenwashing muchas veces de modo de velar y distraer al cuestionamiento público, ante encriptadas visiones de mundo y malas prácticas. Por el contrario, algunas organizaciones se escapan de esta lógica y necesitan asumir en su ADN el concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), incluso transformándose en Empresas B, donde el lucro es celebrado como una consecuencia (no un fin) de un actuar comprometido, generando un aporte social en su amplia dimensión, es decir, haciéndose éticamente responsables de su estar en el mundo.

Volviendo al inicio de este texto, según Aristóteles y su principio de la no contradicción: algo y su negación no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido. Nada puede ser y no ser al mismo tiempo, lo que nos llevó a analizar bajo esta premisa, el caso de la explotación del carbón en Isla Riesco: el discurso y actuar del Estado, el discurso y actuar de la Empresa, de modo de develar la existencia o no de contradicciones a la base en distintos ámbitos de su que hacer e influencia.

Después de un cuidadoso estudio de los antecedentes del conflicto, Mauricio Folchi, Doctor en Historia Económica, José Vera Giusti, Master of Arts in Development Economics, Fernando Dougnac, Abogado Premio Nacional de Medio Ambiente y Hernán Dinamarca, Doctor en Comunicaciones, llegaron a una conclusión unánime y tajante: las decisiones de qué proyecto se genera, dónde y cómo se desarrolla, no se dan en base a consideraciones técnicas, tal como lo señala el Estado y la empresa privada, sino que son decisiones inminentemente políticas.

Según Mauricio Folchi, la explotación del carbón en Isla Riesco, estaba decidida mucho antes de ser sometida a evaluación ambiental. Nuestro país ha puesto por delante de toda consideración el desarrollo minero, de modo de generar riqueza aceleradamente, diseñando una legislación ad-hoc para tales propósitos y propiciando un apoyo político transversal en estas materias; no hablaríamos de política minera, sino de minería política, que finalmente en cada paso que deben dar estos proyectos, los sujetos y grupos de trabajo que participan y deciden en él, están sometidos a una enorme presión, que da cuenta de los modelo de desarrollo en disputa que actualmente tenemos en Chile. Fernando Dougnac relató paso a paso todas aquellas contradicciones técnicas y legales y artilugios comunicacionales y políticos que marcaron el tono de la evaluación ambiental del proyecto Mina Invierno, evidenciando la escasa relevancia de los argumentos ambientales, sociales, patrimoniales etc. que demostraban que esta iniciativa no era una buena decisión tanto para Magallanes como para Chile.

Por su lado, José Vera Giusti indicó que las únicas condiciones para materializar un proyecto de inversión en Chile son: Ser económicamente rentable para la empresa y contar con la autorización de las autoridades, nacionales y regionales, conforme lo estipulan las leyes chilenas, en donde las consignas “generación de inversiones y empleos” se transforman en palabras mágicas para una rápida aprobación. Sin embargo específicamente en el caso del carbón de Isla Riesco, el proyecto genera algunos beneficios económicos a nivel macro, país (cuestionables, porque no se hace cargo de los costos sociales, solamente de los beneficios), no genera beneficios económicos para Magallanes, creando serios problemas sociales y culturales para la región y la comuna, es una amenaza para el patrimonio natural de Magallanes y para el desarrollo de la actividad turística, y finalmente hay un cúmulo de incumplimientos de los requisitos de sustentabilidad (pese a ser condiciones sine qua non según disposiciones legales).

Es decir, la aprobación de Minera Invierno dejaría en evidencia que la región carece de las competencias políticas y técnicas para oponerse a proyectos que no la benefician, las autoridades regionales representan al Gobierno central y no a la inversa, es decir, la decisión de aprobación de inversiones vendrían definidas desde Santiago; la información técnica es entregada incompleta y sesgada, dificultando decisiones informadas de la comunidad; existe unión de facto entre grandes empresas y el poder político, sin resguardo de intereses ciudadanos; la información y aspectos técnicos de la evaluación costo- beneficio para la región es subsidiaria de decisiones políticas; y finalmente el desarrollo sustentable es más un discurso populachero que una práctica seria de política económica y social, donde los grandes beneficiarios del proyecto son únicamente sus dueños.

Finalmente Hernán Dinamarca, después de un exhaustivo análisis de nuestro modelo de desarrollo y los desafíos actuales en materia de Responsabilidad Social Empresarial, concluyó radicalmente, que hay proyectos productivos y empresas que por su condición no pueden ni podrán (salvo que cambien de rubro o apliquen tecnologías hoy inexistentes) ser mínimamente coherentes en su aplicación del modelo de RSE, ya que son ajenas por completo a la interpelación que la sustentabilidad les hace. Para el caso de Mina Invierno existiría una RSE imposible (sería sólo un adorno), pues el hecho de explotar Carbón hoy, conlleva inequívocas secuelas a la sustentabilidad, en la relación del acoplamiento entre cultura humana/biósfera.

El análisis de los expertos invitados fue más profundo de lo que hemos expuesto en este artículo y es extrapolable a muchos de los conflictos que se están dando en nuestro país, sin embargo nuestra conclusión por ahora, es una sola, debemos hacernos cargo de las contradicciones, transparentarlas, analizarlas y sanarlas, ya que bajo este proceder cimentado por la búsqueda miope del rápido crecimiento económico, estamos generando una sociedad, instituciones e individuos enfermos en múltiples dimensiones.

Como país debemos decidir finalmente desde dónde y cómo operaremos ante estos desafíos, ya que no podemos pretender transitar por el camino hacia el desarrollo sustentable, en la medida de que no sinceremos qué queremos, qué necesitamos y cómo lo haremos pensando en el bien común de todos los chilenos y el cuidado del valioso patrimonio que nos rodea. No nos perdamos, nada puede ser y no ser al mismo tiempo.

Perfil del Autor Ana Stipicic Escauriaza, magallánica,psicóloga de profesión, activista de vocación y Directora de la Agrupación Ciudadana Alerta Isla Riesco,  opositora  a la apertura de yacimientos carboníferos  en la isla patagónica.

por Ana Stipicic – Alerta Isla Riesco| Publicado 17 noviembre 2014 | Futuro Renovable